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Las madres de los desaparecidos: Desafiando a la

Junta Militar en Argentina (1976-1983)


Por Lester Kurtz
Julio 2010

LENGUAJES: INGLÉS, ESPAÑOLفارسى

Resumen del conflicto:


Mientras una junta militar gobernó a la Argentina entre 1976 y 1983 la disidencia fue silenciada. A  plena luz del día o en la mitad de la noche los disidentes fueron sacados de sus casas, y a lo largo del país los que hablaban de pronto habían  "desaparecido,” para estar terminar ya sea torturados en la cárcel o en la tumba. Para entonces era peligroso socializar con los que se pronunciaban claramente en contra de los militares. Incluso los abogados que se arriesgaron a defenderlos fueron desaparecidos. Era claro, y más tarde documentado, que las desapariciones eran una estrategia deliberada de las autoridades, representantes gubernamentales,  fuerzas armadas, y oficiales de inteligencia (Agosín 1993: 22-23). El general Jorge Rafael Videla, subió al poder por un golpe de Estado que derribó a Isabel Perón. Videla permaneció como presidente de 1976-1981, y tomó la responsabilidad de lo que él llamó "una guerra interna" ( BBC News 2010).

El silencio fue roto por un grupo de madres valientes que  buscaban a sus hijos desaparecidos,  y que al principio fueron motivadas más por la cuestión de la familia que por la política. Las madres se reunían en la Plaza de Mayo frente al palacio presidencial, la catedral nacional, y varios ministerios de gobierno. En la primera manifestación, el 30 de abril de 1977, sólo catorce mujeres participaron sin embargo, en los siguientes años cientos de ellas lo hicieron. Durante el Día de la Madre, el 5 de octubre de 1977, 237 madres incluyeron sus nombres y números de carnet de identidad sobre un anuncio de media página en el periódico nacional La Prensa demandando “la Verdad” sobre la desaparición de sus hijos.

Las Madres de la Plaza de Mayo (quienes también a veces se llamaban “Las Madres de los  Desaparecidos”)  alentaron a que otros a hablaran sobre los abusos a los derechos humanos en el país, y a comienzos de los años 1980 el apoyo al régimen comenzó a erosionarse.  Las madres fueron apoyadas por el  Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), un movimiento de bases con una sede en Argentina que trabajó a través de iglesias por América Latina. Fue fundado por Adolfo Pérez Esquivel, escultor,  arquitecto, y profesor de universidad, quien se convirtió en organizador en asuntos de derechos humanos. Pagnucco y McCarthy (1999: 248) dijeron que este desarrolló el papel "de la comadrona del movimiento" en Argentina y en otras partes en América Latina, proporcionando ayuda para grupos en la forma "de habilidad y conocimiento para facilitar las creaciones que en última instancia estaban fuera de sus manos." Esquivel trabajó con organizaciones como el Compañerismo Internacional de Reconciliación" y “los Amigos del Arca”, que eran pequeños grupos predominantemente católicos comprometidos con la no violencia de Gandhi. SERPAJ estaba comprometido a una amplia gama de cuestiones de justicia y paz. Esquivel también ayudó a organizar la Asamblea Permanente por los derechos humanos, la cual unió a sindicalistas, políticos, e intelectuales. Su estrategia era la de crear organizaciones separadas con distritos electorales diferentes y coordinar sus actividades con SERPAJ (Pagnucco y 1995 McCarthy: 251). SERPAJ fue apoyado económicamente por donaciones de organizaciones europeas de base eclesiástica  y una red de apoyo internacional. La financiación adicional provino de Esquivel mismo, quien compartió los fondos de su Premio Nobel de Paz de 1980.1

Tras una crisis económica y una derrota humillante a mano de los británicos en la Guerra de las Malvinas, el gobierno de la junta militar fue extensamente desacreditado. La resistencia abierta surgió entre los religiosos y dirigentes sindicales que habían permanecido silenciosos, así como de los partidos de oposición cada vez más expresivos. Además, surgió una lucha por el poder dentro de los militares quienes  se culbaban el uno al otro por la guerra perdida. El entonces presidente, el General Leopoldo Galtieri fue sustituido en junio de 1982 por otro general, Reynaldo Benito Bignone. Los veteranos de la guerra se unieron a estudiantes, amas de casa, desempleados y sindicatos para protestar en las calles y la junta finalmente anunció que llevaría a cabo elecciones (Fisher 1989: 117). Raúl Alfonsín, del partido radical, fue elegido presidente y, a pesar de las luchas contínuas y algunos compromisos con los militares, se logró restaurar la democracia en el país.

Historia Política:

Con la independencia de España en 1816, Argentina se convirtió en uno de los países más prósperos y sofisticados en América Latina. Con una gran riqueza de recursos naturales y una población alfabetizada, el país disfrutó de una economía fuerte y una gran comodidad en el modo de vivir hasta que una serie de crisis económicas,  inflación, y fugas de capital a mediados del siglo veinte. Sin embargo, tanto en momentos prósperos como en imprósperos, las transferencias democráticas de poder eran infrecuentes, y se sucedieron diversos golpes de Estado: en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976 que pusieron a varios regímenes militares en el poder (Méndez 1991).

Entre 1976 y 1983, el gobierno dictatorial de Argentina asedió al país con una supuesta "Guerra Sucia" que implicó el conflicto armado entre grupos insurgentes y un gobierno que deliberadamente usó el terror para suprimir la resistencia—e incluso el cuestionamiento público—a su gobierno, como fue documentado por una propia comisión gubernamental: la "Comisión Nacional sobre Personas Desaparecidas" (CONADEP) designada por el Presidente democráticamente electo Alfonsín (ibíd.).

La combinación del desastre económico y la humillante derrota en la Guerra de las Malvinas en contra de los británicos sumergió a la junta militar en una profunda crisis, creando mayor espacio para la resistencia. En 1980 las instituciones financieras del país se derrumbaron y las altas tasas de interés doméstico y la supervaloración del peso condujeron a problemas extendidos y quiebras en la industria local. Firmas extranjeras, como la General Motors, cerraron sus plantas argentinas; el desempleo  y el descenso en los salarios condujeron al malestar económico y posteriormente a huelgas generales. Aunque el régimen argentino hubiera disfrutado del sólido apoyo de los Estados Unidos y del Banco Mundial debido a su economía neoliberal y a la lucha contra el socialismo, la guerra con Gran Bretaña, la economía derrumbándose, y la política de derechos humanos de Jimmy Carter hizo que las relaciones se enfriaran. Incluso muchas de las élites económicas de la Argentina comenzaron a retirar su apoyo al régimen militar, provocando que el sistema financiero se derrumbara.

Acciones Estratégicas:

El aspecto característico de este conflicto fue la iniciativa de Las Madres de la Plaza, un grupo de mujeres tradicional y apolítico que fueron movidas a la resistencia civil por su condición de madres. Esta es precisamente la naturaleza inesperada de los participantes y lo que les dio una ventaja estratégica en su conflicto con la junta militar.

La táctica principal que inició el movimiento era reunirse en la Plaza de Mayo, en el centro de Buenos Aires, frente del palacio presidencial para protestar la desaparición de sus hijos. Llevaban pañoletas con los nombres y a veces las fotografías de sus hijos desaparecidos, dejando a la junta militar confundida sobre cómo responder. Ellas comenzaron como individuos que buscaban a sus hijos por el medio legal en las oficinas del gobierno, luego se intensificaron su táctica al reunirse en la Plaza. Al principio, los representantes gubernamentales trataron de marginarlas y trivializarlas llamándolas “las locas” pero se desconcertaron en cuanto al proceder para suprimir a este grupo por el miedo a un contragolpe entre la población. A medida que el movimiento fue creciendo y llamó la atención internacional y la compasión extendida, la junta aplicó la mano dura al final de 1977, cuando catorce madres fueron desaparecidas. Después de un período de cuidadoso reagrupamiento, volvieron a la Plaza a pesar del obvio peligro.

La atención internacional al movimiento fue cultivada como una estrategia, facilitada por la celebración en Argentina de la Copa Mundial de Futbol en 1978, donde la prensa internacional cubrió las manifestaciones de la Plaza como un corolario a los acontecimientos deportivos, ayudados por la presencia de jugadores de varios equipos europeos en la Plaza como una muestra de solidaridad. Asimismo, fue organizada una conferencia de salud internacional en Buenos Aires por las madres y atestiguada por los medios de comunicación internacionales, en la cual se difundía su nuevo lema: "Vivos se los llevaron, vivos los queremos.” (Ackerman y DuVall 205: 276).

Al inicio de la nueva década, después de un difícil período debido a la represión severa, las madres reclamaron La Plaza el primer jueves de 1980 y regresaron cada jueves. El ímpetu del movimiento creció a principios de los años 1980 con el derrumbamiento económico, la creciente atención de la comunidad internacional y las Naciones Unidas a las atrocidades, y finalmente la derrota de la junta en una guerra de 74 días con los británicos después de que las tropas argentinas  intentaran sin éxito tomar las Islas Malvinas en la costa oriental de la Argentina propiedad de la Gran Bretaña. En mayo de 1981, en su primer crítica pública al régimen, la Conferencia de los Obispos argentinos de la Iglesia católica publicó un documento sobre "la Iglesia y la Comunidad Nacional" que cuestionaba la política económica y los métodos usados por el régimen en la “guerra contra la subversión.”

A medida que la resistencia se intensificaba, también lo hacía la represión pública del movimiento. En la ciudad de Mendoza, por ejemplo, cuando las madres hacían  manifestaciones, la policía disparaba sus ametralladoras a los manifestantes, con el reporte de un muerto y diez heridos. El incidente tuvo un efecto contrario, según Else de Becerra( Fisher 1989: 114), pero la pregunta permanece en ¿por qué la policía fue capaz de matar y herir solamente a unos pocos con disparos a tan corta distancia hacia una muchedumbre con ametralladoras? A no ser que de algún modo fallaron en obedecer las órdenes. Después de la derrota de las Malvinas, la alentada resistencia vió que miles de personas se unieron a las madres por 24 horas en “la marcha de resistencia” en la plaza el 10 de diciembre de 1982. La legitimidad del régimen se había derrumbado.
Aunque las madres de la Plaza fueron el aspecto más visible del movimiento, especialmente al inicio, otros grupos se movilizaron en apoyo a la resistencia, como SERPAJ, que proporcionó apoyo financiero y el consejo estratégico al movimiento compuesto principalmente por mujeres sin experiencia previa como activistas políticos.

Protesta y Persuasión
     •    Marchas en la Plaza de Mayo en frente del palacio presidencial.
     •    Publicación mensual de un boletín de noticias por Esquivel, Paz y Justicia: Acción No Violenta Latinoamericana.
     •    El ensanchamiento de la lucha hacia una audiencia internacional, principalmente por SERPAJ y un recorrido internacional por una representante de las madres de los desaparecidos.
     •    Peticiones publicadas como anuncios en el periódico La Prensa dirigidas al presidente, a la Suprema Corte, comandantes militares, líderes de la junta, y la iglesia; los patrocinadores firmaron sus nombres y catalogaron los nombres de los desaparecidos ganando la atención de los medios de noticias y otros funcionarios de gobierno.
     •    Distribución de folletos y carteles en autobuses, trenes y otros lugares públicos, incluyendo el Congreso.
     •    Reclutamiento de figuras principales para publicidad en el periódico como, el autor laureado del premio nobel Jorge Luis Borges y el jefe del equipo nacional de fútbol, César Luis Menotti (Fisher 1989: 111).
     •    Reuniones clandestinas en casas e iglesias cuando las manifestaciones públicas eran imposibles o demasiado arriesgadas.
     •    El llevar clavos de carpintero para identificarse con la virgen María cuyo hijo también fue torturado y ejecutado por el Estado, como un modo de resonancia con la cultura popular religiosa del país para comunicar su mensaje.
     •    La formación de una organización legal certificada, La Asociación Civil de las Madres de la Plaza de Mayo y la creación de sucursales en las provincias de todo el país.
     •    La Formación de Las Abuelas de Plaza de Mayo que también cultivó el apoyo en el extranjero para su campaña, a menudo enfocando sus esfuerzos para encontrar y devolver a los niños que habían sido secuestrados y dejados en adopción con otras familias.
     •    Una manifestación laboral por "la Paz, el Pan, y el Trabajo" en noviembre de 1981, a pesar de que los sindicatos fallaran en abordar los temas de los derechos humanos hasta cuando el régimen militar estaba en su fase final y la resistencia crecía.
     •    La publicación de la demanda por el derecho a la información sobre el destino de los trabajadores desaparecidos de la fábrica de Mercedes Benz por sus compañeros de trabajo.
     •    Una misa católica en la memoria de Oscar Smith,  líder desaparecido del sindicato de electricistas de la fábrica de Mercedes Benz, a la cual las madres fueron invitadas.
     •    Presión internacional a la junta militar en las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, y la administración de Carter con su agenda sobre los derechos humanos.
     •    La emisión de un documento en mayo de 1981 por los obispos católicos argentinos, "Iglesia y Comunidad Nacional” advirtiendo "el peligro de usura" y cuestionando los métodos usados por el régimen en la “guerra contra la subversión.”

No cooperación
     •    El malestar en los sindicatos, que comienza con retrasos en la producción y huelgas culminando en una gran huelga general en abril de 1979; en la huelga general de junio de 1981 participaron 1.5 millones de trabajadores.
     •    La retirada parcial de los deberes domésticos a medida que  las madres de los desaparecidos se movilizaron a la esfera pública para protestar.
     •    No cooperación con leyes que prohíben manifestaciones y periódicos cierres de la Plaza de Mayo.
     •    El Rechazo por parte de las madres a firmar un documento que las reconoce como manifestantes ilegales en la plaza.
     •    El rechazo a apoyar la Guerra de las Malvinas, afirmando que era una distracción de los conflictos locales sobre las tácticas represivas de la junta militar.

Intervención no violenta:
     •    Reuniones en la Plaza de Mayo como actos de resistencia pasiva "y huelgas relámpago" donde los manifestantes se aglomeraban sobre los bordes de la plaza y corrían para romper las barricadas antes de ser devueltos por la policía (Fisher 1989: 90). Según Aida de Suarez, una de las manifestantes “A las tres y media de cada jueves esta plaza nos pertenece" (Fisher 1898: 108).
     •    Miles de siluetas pintadas sobre edificios en el centro de Buenos Aires con los nombres de los desaparecidos.

La Situación Hoy:


El establecer una democracia en la Argentina no fue fácil a pesar de la victoria de 1983. Con una  larga historia de golpes militares,  los líderes del nuevo gobierno democrático tuvieron que mirar por encima del hombro a los generales quienes los observaban desde los margenes del poder oficial. La discusión principal era sobre que hacer acerca de los crímenes de la junta, y ante ello las madres persistieron en su lucha por la justicia. En diciembre de 1986, el Congreso argentino pasó una ley para limitar el proceso de persecución a los oficiales militares acusados de secuestro, asesinato, y tortura durante el gobierno militar. Durante el debate que precedió a su aprobación, Las Madres de la Plaza lanzaron panfletos a la galería y gritaron a los legisladores antes de ser expulsadas (Femenía 1987). Lamentablemente, los esfuerzos para institucionalizar sus voces después del final del gobierno militar no fueron muy efectivas y las divisiones internas separaron al movimiento debido a las diferencias sobre la validez de pertenecer a un partido político o no. (mirar Safa 1990:362).

Unos días antes de tomar posesión como el primer presidente democrático después de la Guerra Sucia, Raúl Alfonsín tomó medidas para investigar y procesar a aquellos responsables de abusos a los derechos humanos bajo el gobierno militar. El proceso fue criticado con severidad por algunos grupos de derechos humanos, incluyendo el de las madres de la plaza, debido a las limitaciones sobre hasta dónde podrían ser castigados los militares por su participación, pero aún los críticos participaron en el proceso una vez que este estuvo en marcha. Sin embargo, el laureado premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel rechazó su nombramiento a la CONADEP de Alfonsín, porque él como otros activistas de los derechos humanos había preferido una investigación del congreso, la cual hubiera tenido más autoridad. El presidente de la junta Videla, que había declarado que "para garantizar la seguridad del Estado deberá morir toda la gente necesaria", fue procesado y encarcelado en 1984, aunque posteriormente liberado como parte de un amplio indulto presidencial de Carlos Saúl Menem a líderes del régimen condenados para facilitar la relación del gobierno democrático con los militares (Schumacher, 1984; Chavez 1985; Christian 1990). Más tarde la Corte Suprema invalidó el indulto y Videla fue procesado nuevamente en julio de 2010 por el asesinato de más de 30 prisioneros políticos en 1976 (la B.B.C. Noticiero de 2010).

Impaciente por dirigir la crisis económica y bajo la influencia de la política estadounidense, el gobierno emprendió una serie "de ajustes estructurales" que tuvieron un serio impacto negativo sobre las clases medias, que se rebelaron en diciembre de 2001 con un desbordamiento de manifestaciones conocidas como "cacerolazos". La severa depresión económica, los altos niveles de la deuda y el pánico bancario condujeron al derrumbamiento económico de 2001, además de la omisión de la deuda extranjera del gobierno, y la dimisión del Presidente Fernando de la Rúa. En años subsecuentes la economía creció regularmente hasta 2007 y la estructura política democrática sobrevivió las tormentas.

Notas finales:


1. Comunicación personal de Philip McManus, 5 de agosto de 2010 (cf. McManus and Schlabach 1991).

* Las Pinturas realizados por el ganador del premio Nobel, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, parte de su serie “Estaciones de la Cruz de América Latina 1492-1992” están disponibles en línea en http://www.alastairmcintosh.com/general/1992-stations-cross-esquivel.htm. Vea especialmente la escena con Jesús siendo escoltado por soldados armados contemporáneos, en la que una de las Madres de la Plaza lleva un cartel que dice: “¿Dónde está mi hijo?”

Lecturas complementarias:

 

  • Ackerman, Peter, and Jack DuVall. “Argentina and Chile: Resisting Oppression.” In A Force More Powerful: A Century of Nonviolent Conflict, 268-302. New York, NY: Palgrave, 2000.
  • "Adolfo Pérez Esquivel – Biography." Nobelprize.org, 1981. http://nobelprize.org/nobel_prizes/peace/laureates/1980/esquivel-bio.html (accessed July 31, 2010).
  • Agosín, Marjorie, ed. Surviving Beyond Fear: Women, Children and Human Rights in Latin America. Fredonia, NY: White Pine Press, 1993.
  • Agosín, Marjorie. “Remembering the Madwomen of the Plaza de Mayo.” Human Rights Quarterly 10, no. 1 (1988): 128-129.
  • Agosín, Marjorie, and Cola Franzen. “A Visit to the Mothers of the Plaza de Mayo.” Human Rights Quarterly 9, no. 3 (1987): 426-435.
  • Agosín, Marjorie. Circles of Madness: Mothers of the Plaza de Mayo. Photographs by Alicia d'Amico and Alicia Sanguinetti; poems by Marjorie Agosín; translated by Celeste Kostopulos-Cooperman. Fredonia, NY: White Pine Press, 1992.
  • “Argentina's Videla: 'Troops Followed My Orders'.” BBC News, July 6, 2010. http://www.bbc.co.uk/news/10521294 (accessed July 30, 2010).
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